Informe |   Los Cien Barrios Porteños
 

Barrios de Buenos Aires :  Balvanera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Límites: Avenidas Entre Ríos, Callao, Sánchez de Bustamante, Loria, Corrientes, Córdoba, Pueyrredon y Rivadavia.

 

Lugares significativos: Once, Abasto y Congreso

Cuando la Ciudad de Buenos Aires unió el Congreso, el Abasto y el Once fue para unir aquellos “Barrios céntricos” en uno sólo, que se llamaría igual que la parroquia de Nuestra Señora de Balvanera, ubicada en Bartolomé Mitre 2431 y Azcuénaga.

El barrio, en general, es recorrido obligatorio para cualquier turista, calles como Corrientes, Florida, Av. de Mayo son significativas para la ciudad por ser las mas pintorescas.

Nos podemos topar con facultades, shoppings, plazas, y obviamente la historia de grandes protagonistas del tango.

 

El Once

Pero también existe el otro costado de Buenos Aires, el más popular, ubicado en la calle Pueyrredón, en Plaza Miserere o Once. Germinal Nogués lo supo describir mejor que nadie:

“ No tiene Buenos Aires un lugar en que se parezca más a Latinoamérica, más a cualquier ciudad latinoamericana, que en esas pocas cuadras que rodean a Plaza Once...”

En el Once confluyen diferentes transportes (tren, subte y líneas de colectivo) que lo hacen un lugar concurrido, además de ser un importante centro comercial mayorista.

La plaza de los dos Congresos y la Plaza Once suelen ser las representantes de todo el barrio, y generalmente se suele denominar a toda la zona como “Barrio Congreso” o “Barrio Once”, pero la en la nomenclatura oficial no se encuentran separados.

En el centro de la Plaza se encuentra el mausoleo de Bernardino Rivadavia, declarado en 1946, monumento histórico Nacional.

La plaza es lugar de paso para los trabajadores, allí llega el subterráneo de la línea A, el ferrocarril Sarmiento.

A pocas cuadras de la plaza, se encuentra el famoso colegio “Mariano Acosta” (1874), en donde estudiaron personajes como Julio Cortázar, Julio Argentino Roca, Leopoldo Marechal, Enrique Santos Discépolo, entre otros.

Podemos recordar en la calle Pichincha el viejo Teatro Doria, con exitosos períodos de música lírica y tambien de circo Anselmi (1896), campeonatos de lucha grecorromana, ya la mas variada cartelera de espectáculos. Después del Doria apareció el Teatro Marconi, la mayoría de su concurrencia fueron italianos que también trabajaban en el mercado Spinetto (actualmente un shopping). A partir de 1970 se convirtió en el teatro “Armando Discépolo”. Cercano a éste, en Avenida Rivadavia 2330, se encontraba el café que ayudó a Discépolo a crear el famoso tango “Cafetín de Buenos Aires”.

Hace ya mucho tiempo, por el Spinetto, pasaba el arroyo Manso, y fue concretado el proyecto en 1894 gracias a David Spineto. En un principio, el mercado, se dedicó a vender, exclusivamente a mayoristas, y luego de un incendio, tambien incluyó, además de la venta de hortalizas y frutas, a la venta de ropa. También existieron locales complementarios: Matheu y Moreno.

 

El Congreso y sus alrededores

En la vieja esquina de Rivadavia y Rincón están todavía los ecos del Café de los Angelitos, en la actualidad está siendo restaurado, pero hace un tiempo fue uno de los mas reconocidos cafés de Bs. As. Asistían personajes como Gardel, José Razzano, Gabino Ezeiza y José Bettinotti. Por este café surgió el tango que lleva su nombre de Castillo y Razzano.

Yo te evoco, perdido en la vida,

y enredado en los hilos del humo,

frente a un grato recuerdo que fumo

y a esta negra porción de café.

Rivadavia y Rincón!... Vieja esquina

de la antigua amistad que regresa,

coqueteando su gris en la mesa que está

meditando en sus noches de ayer.

café de los angelitos!

Bar de Gabino y Cazón!

Yo te alegré con mis gritos

en los tiempos de Carlitos

por Rivadavia y Rincón.

Fundado, en 1890 con el nombre “Bar Rivadavia”, su dueño fue un italiano llamado Batista Fazio. En un principio fue café de malandras. En 1919 lo adquirió Angel Salgueiro cuando comenzaba a hacerse famoso por las figuras de Gabino, Higinio Cazón, José Betinotti, José Razzano, Carlos Gardel, Roberto Cassaux, Florencio Parravicini, entre otros.

Fue  precisamente en este café donde, en 1917, el director artístico del sello Odeón, Mauricio Goddart contrató al famoso dúo criollo Gardel-Razzano. De esta forma se los pudo escuchar en el disco Cantar eterno y El sol del 25.

Según el diario Página 12, la nueva restauración del Café:

“El nuevo Café de los Angelitos no será igual al de antes, sencillamente porque el viejo fue demolido en diciembre pasado. Por eso, los empresarios que compraron el terreno baldío de 600 metros cuadrados levantarán paredes hasta una altura de 9 metros, casi el doble del modelo original. Es que la versión 2002 del clásico bar tendrá tres niveles, dos sobre la superficie y uno subterráneo.”

Otro de los edificios más significativos encontramos la confitería “El Molino” de 1860, el Club Ateneo de la Juventud (Riobamba 165).

Por suerte la ciudad de Bs. As. tiene muchos edificios con historia, como estos dos bares, pero por desgracia sufrimos de verlos en su decadencia. La Confitería del Molino, de Callao y Rivadavia, sigue siendo una cuenta pendiente ya que continúa tapiada.

En la casa que queda en Rincón 137, vivió Carlitos Gardel. El barrio de Balvanera también conoció la época cumbre de los conventillos ubicados en las calles próximas al congreso (México, Alsina, Sarandi).

El edificio Obras Sanitarias, ubicado en Av. Córdoba, Riobamba, Viamonte y Ayacucho fue hecho, por el arquitecto Carlos Nyströmer, para almacenar 73.000.000 litros de agua aproximadamente. Con un estilo barroco, sobrecargado de adorno, el edificio está hecho con material que se trajo de Europa.

Todos son espacios que forman parte de la historia de la ciudad y son muy queridos por la gente. Los vecinos, por sobre todas las cosas, los recuerdan con mucho cariño. Esperamos que, estos edificios, monumentos, plazas, se sigan conservando como hace tiempo, o en todo caso que sean recuperados.

 

 Marinha Villalobos

 
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